¡Nunca más voy al cine un sábado de noche!

Cines de Shopping en fin de semana:  La mejor manera de calentarse bien y no disfrutar ¡¡NADA!!

Ya sé que el título es medio alarmista. Lo sé y me hago cargo; pero la verdad, chicas, es que en los últimos tiempos ir a “reconocidas salas de cine ubicas en afamado shopping de la zona de Buceo” (mejor no nombrar) se ha convertido en algo incómodo y caótico, muy diferente de aquellas tardes de matiné que muchas de nosotras solíamos disfrutar en los cines de barrio. ¿Se acuerdan?

Yo, por ejemplo, iba al cine “Arizona”, en la calle Rivera, barrio Villa Dolores. ¡Si tendré recuerdos de entrar al cine con mi amigas a las 2 de la tarde y salir a las 20, después de haber visto 4 películas, haberme comido la vianda que me mandaba mi mamá y encima ir fascinada con $ 10 a comprarme medallones de chocolate y menta!  Claro que salíamos medio tuertas y caminábamos raro después de tantas horas sentaditas en la oscuridad, pero valía la pena; porque además, por lo menos en mi caso, era el primer contacto con “sentirme independiente”. Ir y volver sola del cine con mis amigas me hacía sentir “grande”.

Pero bue, acabada la hora de la nostalgia, vayamos a la catástrofe que tuve que vivir hace unos días.  La cosa empezó más o menos así (recuerden las que leyeron mi columna de la semana pasada que estamos con mi esposo en la etapa de “recomponer la pasión y salir de la rutina”). Así que no tuve mejor idea que sugerirle ir al cine. Obvio que buscamos el del barrio, salas divinas que empiezan con M y terminan con “enter”. Clarito ¿no?

Elegimos una peli con Richard Gere – que sigue siendo lindo pero ahora tiene más arrugas que un pergamino – un thriller policial: ‘Misión Secreta’. Con la novelería de que pocas veces salimos solos – léase que primero hay que colocar a la peque con los abuelos o la tía -  decidimos no llegar tarde, como para disfrutar la previa ¿vieron? La película estaba anunciada a las 22:15; llegamos a las 21:20. Ya entrar es como aterrador. Una masa humana desordenada, un calor infumable. Y ahí marchamos los dos derechito a la fila que dice “Itaú”. Se supondría que por pagar con la tarjeta de prestigioso banco, además del 2 x 1, la cosa sería más organizada, pero no, recordemos que seguimos en Uruguay.

Cuando sacamos las entradas, mi marido sugiere pagar ese plus que te ofrecen (por $ 100 más te regalan el combo de 2 pops y 2 refrescos medianos). ¡Qué lindo! ¡Me encanta el pop y la Coca Light!!  Pero vaya nuestro asombro cuando al dirigirnos a la fila del pop notamos con consternación que la misma supera por varios metros a la fila de la película anunciada en Sala 4. Y de ahora en más, estén atentas al detalle de Sala 4, porque merece atención aparte.

Yo, además de calentona soy una ansiosa que detesta hacer colas (debo ser el único ser humano que se aburrió en  Disney por la sencilla razón de que no me gusta que me hagan esperar en nada, y es en serio, fui una sola vez y no tengo ningunas ganas de volver, aunque ahora lo soportaría estoicamente solo por ver la felicidad de mi hija al ver al Ratón Mickey de cerca)….Pero retomando el relato cinematográfico, se desarrolla el siguiente diálogo:

Mi marido: “Gorda, no te calentés, vos hacé la fila de la película que yo hago la del pop”.

Yo: “Si mi amor seguro, cuando vos volvés con el pop y la coca yo ya estoy saliendo del cine, si la cola tiene 10 cuadras”.

Mi marido: “Gordita, lo que pasa es que cambió todo. Ahora es una sola caja para el pop, antes eran varias” (igual hay 10 pelotudos que no entendés que hacen parados atrás del mostrador, debe ser que uno cobra, el otro abre las bolsas, el tercero pone el pop adentro y los demás aplauden, no sé).

Yo: “Mirá, que se metan los $ 100 en el c…, que yo de acá no me muevo y no pienso hacer cola rodeada de planchas”.

Porque a todo esto, no entiendo la razón, de las personas en la fila, casi todos son teens con pinta de planchas, que no sabés si son realmente planchas o son de los que “aspiran a planchas” (como el hijo de una gran amiga  a quien su hijo le dijo: “Mamá, yo quiero ser plancha”. Y así anda el pibe con la gorra para atrás, la peor ropa que encuentra, mientras mi amiga empezó a consultar con un psicólogo a ver si esto es normal, “una rebeldía adolescente”, o algo así.

Bueno, sigo con la historia, porque si no me voy de mambo y las mareo. Después de que ya estábamos en la fila esperando para entrar, ¡ah no!, perdón que me olvido de un detalle no menor, teníamos la entrada que decía Sala 4, pero la Sala 4 no estaba. Vieron que ponen unos cartelitos señalando la fila según la película. Pero se ve que como esa noche había muchas a la misma hora, los tipos iban cambiando los carteles y la gente como desquiciada corría entre fila y fila buscando la suya. La Sala 4 seguía sin aparecer.

Ahí sale Moniquita atacadaza y encara a uno de los chicos de la sala:

“Oíme, faltan 20 minutos para que empiece la película y todavía no sé dónde tengo que hacer la fila”.

“Señora, sabe que pasa, como está Batman (obvio, que los Oscar de la Academia son los que convocan multitudes), tenemos que esperar que entren ellos para después habilitar otras filas”. Respiración Zen: Ommmmm. Y seguimos deambulando hasta que, ¡OH!, finalmente aparece el chico con el palo largo ese que parece un portapapeles gigante, que decía ¡SALA 4!!

Ahí sí, marabunta de gente que corría, todos para llegar antes y quedar primeros en la fila. Muchos con las bolsas de pop debajo de la pera y los vasos de refresco en la mano que tenían libre, porque en la otra tenían las entradas. La verdad, chicas, un desquicio.Pero, ATENTAS a lo que viene a continuación, -porque esto no me pasó solo a mi como lo del Pap de la semana pasada -, esto lo sufrimos varios.  Mientras esperábamos que habilitaran la sala, una señora muy amable que estaba atrás de mí en la fila me dice:

“Disculpe señora, ¿usted está también para “Misión Secreta” acá en la Sala 4?”.

“Sí”, le respondo. A lo que ella me dice: “Que raro, yo también estoy para esa película, pero mi entrada dice “Los Padrinos de la Boda”, Sala 4.

 ¿¿WHATTT?? ¿Pueden creer que los pelotudos habían vendido dos películas en la misma sala? Quedaban dos opciones: o que fuera un error informático o que para colaborar con el ahorro de UTE hubieran dividido la pantalla en dos y se exhibieran las dos películas al mismo tiempo.

Ya ahí, la calentura mía llegaba al límite de agarrar el rivotril del pastillero antes de agarrar del cogote al encargado, al que por supuesto, previo averiguar quien era, encaré.

“¿Vos me querés explicar cómo venden dos películas para la misma sala?”

Concluyo: La película que empezaba 22:15, arrancó a las 23, porque antes hubo que re-ubicar a todo el mundo. Cuando finalmente llegamos a la sala y nos sentamos, tenía la boca más seca que una lija. Claro, yo no había tomado nada en casa, porque había esperado el momento de sentarme en el cine, feliz, tranquila y relajada con mi pop y mi coca-light.

Ahora yo digo, si con todo esto yo aún revivo la pasión, ¡¡soy la Rampolla!!

Lección Aprendida: No vuelvo en mi puta vida al cine un sábado…

Bs.

M.

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Filed Under: ColumnasLa columna de Monique

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Acerca del Autor: La definición de mujer orquesta es perfecta para ella. Le da el tiempo para marido, hija, tiene un instituto de gimnasia y no puede vivir sin estar armando algún proyecto nuevo. Siempre luce impecable, se cuida a rabiar, es divertida, alegre, y dispuesta a compartir todos sus secretos con las amigas del portal...

RSSComentarios (5)

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  1. mary dice:

    Bueno…. creo que cuando nos disponemos a salir, no esperemos la perfeccion de las cosas. De sabido esta que los shoping son un foco de paseo para “planchas”, pero no por eso debemos discriminar, porque SON PERSONAS COMO TU Y YO, mas alla de la mala fama, creo que ellos en la historia que contas no te dijeron nada…. entonces.,, porque ese tono despectivo? Me parece que, sin animo de ofender, deberias tener un poco mas de PACIENCIA!!

  2. monique dice:

    Hola Mary,
    Te agradezco que me leas y también tu comentario. La verdad es que paciencia es algo de lo que carezco, y hago mi mea culpa. Es uno de los motivos que me han llevado a estar en terapia, tratar de manejar mi ansiedad y mi perfeccionismo. Con respecto a lo que comentás de los “planchas”, discrepo. Sí por supuesto son personas; no considero que no sean humanos, pero no como yo, eso te lo puedo asegurar. Son distintos, como son distintos a mí los sedentarios o los maleducados, por citarte algún ejemplo. No todos somos iguales y uno tiene el derecho del mundo a elegir con quien estar. Besos. M.

  3. Marina dice:

    Ahhhh,como me he reido!!! En especial porque me ha pasado en una ocasion,luego de la cual ,ademas de perder el dinero de la entrada y salir despavorida por la puerta mas proxima hacia otro cine( dicho sea de paso,ahora cerrado),tuve ganas de suicidarme,porque habia hecho 2 horas de cola!!!!!!!! para estar en primer lugar,de pie( no nos permitieron sentarnos en los escalones) y en el ultimo segundo……nos cambiaron de lugar la cola( con el famoso palito y la bandera). Apoyo total,NUNCA MAS UN SABADO A ESTOS CINES………

  4. Alicia dice:

    Estoy de acuerdo con todo lo que decís Moni, es increíble cómo cambió el cine desde un tiempo hasta ahora (para peor). No mencionaste el tema de la entrada, antes era un cartoncito naranja con glamour, ahora es un papel de fax mas groncho que boleto de Cuctsa cortado por un inspector. ¡un desastre!
    A mi el año pasado me pasó que me fije en la página los horarios de una película y al momento de comprarlas allá esa película no existía en ese horario. Obviamente tuve que cambiar de película pero después mandé un mail quejándome y me contestaron que lamentaban mucho las molestias causadas y que para compensarme me dejaban dos entradas a mi nombre de regalo. ¡Fantástico! Fui al siguiente fin de semana y gratis :)

    • monique dice:

      Muchas gracias Alicia por compartir tu experiencia. La verdad, sacando conclusiones, o cambiamos de cine o vamos a tener que ir de lunes a jueves!!!
      bs.
      M.

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