La enfermedad de un ídolo

Cáncer, ese diagnóstico tan temido

Quizás chicas, muchas de ustedes conozcan a Reynaldo Giannechini, y otras posiblemente no sepan siquiera quien es.

Reynaldo – o Giane, como se lo llama popularmente en Brasil – es un reconocido actor de novelas del vecino país. Un ídolo popular como decimos habitualmente. Un rostro que ha entrado noche tras noche en muchos hogares de su país y de otros, como el nuestro, donde novelas como Lazos de Familia, producida por la Rede Globo, supieron mostrarlo en todo su esplendor.

Y ustedes se preguntarán que hago yo acá hablando de una actor-galán de novelas brasileras. Simplemente como me pasa habitualmente al elegir un tema para escribir, me llamó la atención su historia, su lucha, su pelea por la vida. Y sobretodo, hago énfasis en la observación de cómo nos afecta a todos cuando la enfermedad o la muerte tocan de cerca a  un hombre bello, joven, rico; a alguien en su esplendor.

Es como si a los bellos y exitosos les estuviera vedado todo lo malo no? “Giane enfermo de un linfoma no-hodkin? No puede ser”. “Giane sin pelo? Imposible.”

Pero pasan, esas cosas nos pasan a todos, nos pueden pasar a cualquiera de nosotros.

Y Giannechini, como nosotros, es mortal, aunque no lo parezca; porque en nuestro inconsciente creemos que sólo vive dentro de una pantalla. Pero esos ídolos televisivos que muchas veces adoramos y otras veces no toleramos, son seres humanos, como nosotros, que se despiertan de mal humor, que se tienen que lavar los dientes y afeitarse y que tienen problemas de todo tipo y color.

Cuando el problema es la enfermedad, una enfermedad dura e injusta como el cáncer, nos pega aún más fuerte.

El pasado fin de semana, haciendo zapping por mis 120 canales de cable donde nunca parezco encontrar nada, me topé de golpe con un Giannechini pelado, demacrado, concediendo su primera entrevista televisiva desde que fue diagnosticado. Y no pude evitar emocionarme por ver la ternura, el miedo y la esperanza, todo al mismo tiempo, en esos ojos bellos.

Y entonces pensé; cualquiera puede enfrentarse a un diagnóstico de cáncer, pero yo, yo Mónica, ¿lo tomaría con la calma que parece tener este hombre? ¿Controlaría el miedo y la angustia? Francamente no lo sé, pero me gustaría. Me gustaría tener hidalguía para pelear cualquier batalla porque creo firmemente que no hay batalla perdida si tenemos actitud positiva.  Y que si tenemos mucha chance de perder, es mejor perder con la frente en alto, valientes y no dando lástima por la vida.

“Giane” está peleando dignamente por su vida, dejando de lado la belleza, la vanidad del éxito. Ojalá se ponga bien, ojalá se cure, y lo deseo de corazón por dos motivos. Primero porque me gusta, porque siempre me ha gustado como hombre y ser humano. Y segundo, porque si él gana sabremos que tal vez los “príncipes” y “héroes” que inventamos, existen. Y que sobre todo, se le puede ganar al cáncer. No es fácil, pero se puede.

Fuerza Giane, y fuerzas a todos y todas quienes en estas fechas tan especiales están en una situación difícil o tienen a alguien amado peleando su batalla más dura.

Un beso a todas.
M.

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Filed Under: ColumnasLa columna de Monique

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Acerca del Autor: La definición de mujer orquesta es perfecta para ella. Le da el tiempo para marido, hija, tiene un instituto de gimnasia y no puede vivir sin estar armando algún proyecto nuevo. Siempre luce impecable, se cuida a rabiar, es divertida, alegre, y dispuesta a compartir todos sus secretos con las amigas del portal...

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